Coreografías acuáticas que brillaron en Cochabamba 2017
Entre el 4 y el 9 de diciembre de 2017, la ciudad boliviana de Cochabamba se transformó en el epicentro del deporte escolar sudamericano. Más de tres mil jóvenes atletas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Uruguay y la nación anfitriona compitieron en distintas disciplinas acuáticas y terrestres, dentro de los XXIII Juegos Sudamericanos Escolares. La natación sincronizada fue una de las actividades más esperadas, porque combina la destreza física con el arte de la coreografía subacuática y superficial. Esta disciplina, también conocida como nado sincronizado, despertó la curiosidad de propios y extraños al sumar componentes artísticos en un ambiente deportivo.
Las series de nado sincronizado reunieron a talentosas estudiantes-atletas, cuyas rutinas transformaron la piscina olímpica del complejo acuático en un escenario vibrante. Cada delegación presentó propuestas originales, con movimientos sincronizados al milímetro, alturas precisas y transiciones fluidas que dejaron una huella imborrable en los asistentes y jueces. Las competencias se realizaron en jornadas matutinas y vespertinas, lo que permitió mostrar la evolución de las coreografías a lo largo de toda la semana. Este repaso recoge los aspectos más recordados de aquellos días en el agua.
El escenario acuático de los Juegos Escolares
La piscina donde se celebraron las pruebas de natación sincronizada cumplió con las dimensiones olímpicas exigidas por la Confederación Sudamericana de Deportes Acuáticos. Los graderíos se llenaron cada jornada con familias, delegaciones y estudiantes de colegios cochabambinos, quienes descubrieron una disciplina poco habitual en sus aulas pero muy atractiva por su combinación de gimnasia, ballet y natación. La visibilización de este deporte coincidió con el impulso de varias federaciones nacionales por difundirlo en centros educativos, reforzando su papel formativo entre la juventud.
La temperatura del agua, la iluminación subacuática y la calidad del sistema de sonido fueron elementos claves para realzar las rutinas. Los organizadores instalaron un panel gigante de video que permitió a los espectadores seguir con detalle las figuras realizadas bajo la superficie, un recurso apreciado especialmente durante los elementos híbridos que combinan apnea y nado. La organización facilitó a las delegaciones varias jornadas de entrenamiento previo, conocidas como familiarización, para que nadadoras y entrenadoras midieran las condiciones del agua, la intensidad de la iluminación y los ángulos de visibilidad desde el palco de jueces.
Modalidades, rutinas y el pulso del reglamento
Las pruebas de natación sincronizada en Cochabamba contemplaron tres modalidades: solo, dúo y equipo. Cada una estableció niveles de exigencia distintos, tanto en el componente técnico como en la impresión artística. La rutina técnica valoró la precisión de las figuras obligatorias, las alturas de las piernas y la ejecución de las transiciones, mientras que la rutina libre premió la originalidad, la musicalidad y la sincronización entre las integrantes. Las coreografías pudieron mezclar elementos clásicos y contemporáneos, siempre respetando los tiempos marcados por el reglamento.
| Modalidad |
Número de atletas |
Rutina técnica |
Rutina libre |
Criterio principal |
| Solo |
1 |
2:00 min |
2:30 min |
Figuras obligatorias y expresión individual |
| Dúo |
2 |
1:50 min |
2:20 min |
Sincronización entre la pareja |
| Equipo |
4 a 8 |
1:40 min |
2:00 min |
Coordinación grupal y diseño coreográfico |
El reglamento también marcó límites de edad, al estar dirigidas las pruebas a deportistas de entre 13 y 17 años, todas estudiantes regulares de instituciones educativas de sus respectivos países. Cada delegación podía inscribir hasta dos equipos por modalidad, lo que incrementó la competitividad y permitió observar distintos estilos coreográficos durante la semana de competencia.
Coreografías que conquistaron al jurado
Las primeras jornadas estuvieron marcadas por coreografías de carácter clásico, con música de cámara y movimientos armónicos inspirados en los grandes ballets acuáticos internacionales. Brasil presentó un dúo que fusionó bossa nova con pasajes sinfónicos, donde la ondulación de los cuerpos dibujaba olas que recordaban el litoral carioca. La ejecución impecable de las elevaciones y la sonrisa permanente de sus integrantes fueron algunos de los rasgos más resaltados por los jueces, que valoraron tanto la dificultad como la limpieza de los movimientos.
La delegación argentina optó por una rutina libre inspirada en danzas folklóricas andinas. El uso de bombos y quenas grabadas, combinado con palmeras y giros amplios, transportó al público a las sierras del noroeste. Colombia sorprendió con un equipo que integró movimientos circulares alrededor de una sola nadadora en apnea, generando una composición geométrica que cautivó por su arriesgada originalidad.
En la categoría solo, una representante chilena ofreció una interpretación emotiva con música de cuerdas, donde cada figura obligatoria pareció transformarse en un diálogo personal con el agua. Paraguay, en su presentación por equipos, apostó por una estética minimalista y moderna, usando únicamente percusión étnica y movimientos angulares que contrastaban con las rutinas más clásicas de otras delegaciones, marcando una propuesta visual muy distintiva.
Bolivia, como país sede, contó con dos representantes en la categoría solo y un dúo compuesto por estudiantes de unidades educativas de La Paz y Cochabamba. Sus rutinas incorporaron motivos de la cosmovisión andina y música original interpretada por conjuntos folklóricos locales. Aunque los resultados no siempre las ubicaron en el podio, la pasión con la que se presentaron fue ampliamente ovacionada por el público cochabambino.
Ensayos, preparación y construcción del movimiento
Detrás de cada rutina hubo meses de entrenamiento. Las delegaciones llegaron a Cochabamba con varias coreografías ya montadas, pero los días previos a la competencia sirvieron para adaptar los movimientos a la piscina local, familiarizarse con la temperatura, la reverberación del sonido y la profundidad del vaso. Entrenadoras y coreógrafas de cada selección aprovecharon las primeras sesiones de práctica para ajustar entradas, salidas y posiciones de cámara, así como para medir el impacto visual de cada figura bajo el agua.
Los ensayos arrancaban al amanecer, antes de que el resto de los deportistas escolares ingresara al complejo. Muchas nadadoras incorporaron elementos de yoga y danza contemporánea para mejorar la flexibilidad, mientras que otras reforzaron su capacidad aeróbica con sesiones de carrera en el parque lineal cercano a la Villa Deportiva. La coordinación entre las integrantes se afinó con ejercicios de espejo en tierra y prácticas de respiración bajo el agua, fundamentales para mantener los ritmos cardíacos estables durante las rutinas largas.
El trabajo psicológico fue tan importante como el físico. Las jóvenes atletas recibieron charlas de manejo de ansiedad, visualización positiva y concentración. Algunas delegaciones, como la boliviana, sumaron a psicólogos deportivos a su staff, conscientes de que la presión del público local podía jugar a favor o en contra de las anfitrionas. El proceso creativo de las coreografías empezó meses antes del evento. Coreógrafas y entrenadoras se reunieron para diseñar figuras obligatorias que respetaran el reglamento y, al mismo tiempo, transmitieran una historia. En varios casos, se invitó a estudiantes de artes escénicas para proponer movimientos expresivos, permitiendo que las rutinas no fueran solo una secuencia técnica sino una pequeña obra teatral bajo el agua.
Música, vestuario y elementos visuales
La banda sonora fue uno de los pilares de cada coreografía. Las canciones seleccionadas abarcaron géneros tan variados como el folclore andino, el pop latino contemporáneo, la música clásica rusa y los ritmos electrónicos. Los editores de sonido de cada selección invirtieron horas en lograr cortes precisos que coincidieran con los picos dramáticos de las rutinas, un detalle que los jueces valoraron altamente al momento de calificar la impresión artística.
El vestuario también aportó al espectáculo. Los trajes de baño de lycra, bordados con pedrería y estampados inspirados en la fauna y flora de cada país, se movieron con soltura dentro del agua. Colores vibrantes como el turquesa, el fucsia y el dorado brillaron bajo los focos, mientras que otros conjuntos prefirieron tonalidades neutras y texturas mate que resaltaban las líneas del cuerpo. Algunas selecciones incluyeron tocados y pequeños accesorios que se desprendían al contacto con el agua, generando efectos visuales sorprendentes y diferenciando a cada delegación en la piscina.
La iluminación cumplió un papel protagónico. Cambios de color, luces cenitales puntuales y proyecciones sobre el fondo de la piscina acompañaron los momentos clave, como elevaciones y desplazamientos en grupo. La sinergia entre coreografía, audio y luminotecnia fue definitiva para conseguir rutinas memorables que permanecen en la retina de quienes las presenciaron.
Evaluación, puntajes y momentos que quedaron en la memoria
El panel de jueces, integrado por cinco especialistas internacionales en nado sincronizado, calificó cada rutina siguiendo cuatro criterios: ejecución técnica, dificultad de los elementos, impresión artística y sincronización. Cada bloque recibió una puntuación que luego se promedió, y las calificaciones se hicieron públicas al término de cada jornada, lo que permitió a las delegaciones ajustar sus próximas presentaciones según las observaciones recibidas.
El último día fue el más emotivo. Tras entregarse los reconocimientos por equipo, dúo y solo, se llevó a cabo la ceremonia de premiación en el mismo complejo acuático, con la presencia de autoridades educativas de los países miembros. Las fotografías de rigor mostraron sonrisas, lágrimas y abrazos entre rivales que, durante una semana, compartieron camerinos, ensayos y horas de piscina. Los equipos vencedores subieron al podio con sus banderas nacionales mientras el himno resonaba entre las gradas, cerrando una edición memorable de los Juegos que dejó huella en Cochabamba y en el calendario sudamericano.
Para quienes deseen revivir estas presentaciones, el sitio oficial de los XXIII Juegos Sudamericanos Escolares Cochabamba 2017 conserva una galería completa de fotos y videos de la natación sincronizada, además de los resultados por modalidad y país. Ingresa, explora las rutinas y comparte con tu colegio los secretos del nado sincronizado que tantas alegrías dieron al público boliviano.