XXIII Juegos Sudamericanos Escolares 2017
Cochabamba, del 04 al 09 de diciembre
A plan de mucho esfuerzo, concentración y disciplina, las selecciones chilenas de baloncesto lograron ubicarse en lo más alto del podio sudamericano en el baloncesto. Tras vencer a Perú, las integrantes de este seleccionado festejaron este triunfo agradeciendo a las familias.
Pese a la derrota ante Brasil (1-2), las locales sumaron siete puntos en la tabla comparativa, lo cual las coronó como campeonas del fútbol femenino en los XXIII Juegos Sudamericanos Escolares Cochabamba 2017.
Una brillante participación del equipo boliviano del voleibol masculino logró que el cuadro local se consagre como campeón de este deporte en los Juegos Escolares Cochabamba 2017.
La Federación Chilena de Judo oficializó la nómina de judocas que representarán al país en los XXIII Juegos Deportivos Escolares Sudamericanos, programados del 4 al 9 de diciembre en Cochabamba, Bolivia. Se trata de una delegación juvenil cuidadosamente seleccionada tras meses de evaluación en campeonatos nacionales, clasificatorios regionales y controles técnicos avalados por el organismo rector del judo en Chile.
Los jóvenes deportistas llegan con el respaldo de un programa de preparación que incluyó concentraciones en el Centro de Alto Rendimiento, sesiones de acondicionamiento físico en altura y entrenamientos específicos de randori y ne-waza. Las autoridades deportivas chilenas destacaron que la convocatoria apunta a consolidar una generación que pueda proyectarse hacia los ciclos panamericanos juveniles y, eventualmente, hacia la élite mundial de esta disciplina.
El equipo chileno de judo encara la cita cochabambina con el firme propósito de superar las marcas alcanzadas en ediciones anteriores del torneo escolar. La combinación de experiencia competitiva y el ímpetu propio de la edad escolar posiciona a la delegación como una de las más prometedoras del continente, según los análisis previos al inicio de las competencias y los registros que dejó la delegación en certámenes similares durante la presente temporada.
La conformación del equipo se realizó a partir de los resultados obtenidos en los Juegos Deportivos Nacionales Escolares y en pruebas selectivas organizadas por la Federación durante el segundo semestre del año. Cada categoría de peso fue disputada por decenas de aspirantes en distintas regiones del país, lo que permitió escoger a los representantes más regulares y con mayor proyección internacional dentro del calendario juvenil chileno.
Entre los nombres confirmados figuran judocas que ya acumulan podios en certámenes sudamericanos sub-17, además de varios talentos que se hicieron notar en el calendario federativo de 2017. La nómina incluye competidores en divisiones que abarcan desde los cuarenta y cuatro kilogramos hasta la categoría más pesada, tanto en rama femenina como masculina, garantizando presencia chilena en prácticamente todas las pruebas individuales del programa oficial de los Juegos.
El proceso de selección consideró también indicadores de rendimiento táctico, capacidad de adaptación a distintas reglas de arbitraje y compatibilidad con el formato de competencias por equipos mixtos. Con ese objetivo, la Federación apuntó a construir un grupo equilibrado, capaz de competir tanto en la modalidad individual como en la colectiva que figura en el calendario de los Juegos, priorizando siempre el desarrollo deportivo y la experiencia formativa.
El plan de entrenamiento diseñado por el cuerpo técnico contempló una etapa de base realizada en Santiago, seguida de una fase de perfeccionamiento en regiones con tradición judoka como Valparaíso, Biobío y la Araucanía. Los jóvenes atletas trabajaron junto a sensei de amplia trayectoria, quienes enfatizaron la importancia del dominio de las técnicas de proyección, las inmovilizaciones, las luxaciones y las estrangulaciones reglamentarias del judo moderno.
La aclimatación a la altura constituyó un factor determinante en la planificación, considerando que Cochabamba se ubica a más de dos mil quinientos metros sobre el nivel del mar. Por esa razón, parte de la preparación incluyó microciclos en localidades andinas chilenas como Putre y San Pedro de Atacama, donde los deportistas pudieron experimentar condiciones similares de menor presión atmosférica y ajustar su respuesta cardiovascular antes del viaje internacional.
Complementariamente, se incorporaron sesiones de judo en suelo o ne-waza, trabajo de fuerza específica para el tren superior, ejercicios de propiocepción y prácticas de simulación competitiva con marcadores electrónicos. El objetivo fue que cada integrante llegara a la competencia con herramientas suficientes para enfrentar rivales de Brasil, Perú, Ecuador, Argentina y el país anfitrión, selecciones que históricamente presentan un alto nivel en esta disciplina y que llegarán con planteles muy consolidados.
El judo sudamericano escolar tiene como potencias tradicionales a Brasil y Colombia, países que suelen dominar los certámenes juveniles gracias a una sólida estructura formativa, escuelas regionales consolidadas y una calendarización constante de torneos durante todo el año. Argentina también aporta una delegación competitiva, con judocas formados en academias federadas que acumulan experiencia en campeonatos panamericanos y que se preparan con una lógica de mediano plazo.
En este escenario, la delegación chilena busca ubicarse en el lote de vanguardia, aprovechando el impulso de su generación dorada y los recientes resultados obtenidos en copas sub-18 disputadas durante 2017. Los entrenadores reconocieron que el nivel será exigente, pero resaltaron la motivación del grupo, la cohesión interna y la disposición de los atletas para medirse con rivales de mayor envergadura física en cada categoría.
Bolivia, como anfitriona, buscará hacer valer su condición de local en el Polideportivo de la zona de Cala Cala, escenario tradicional del judo cochabambino y sede de múltiples certámenes nacionales. La cercanía del público y el conocimiento del entorno podrían representar un aliciente adicional para los judocas locales, aunque la selección chilena confía en que su preparación técnica, mental y física le permitirá competir en igualdad de condiciones.
El programa oficial contempla competencias en las divisiones de peso reglamentadas por la Federación Internacional de Judo, adaptadas a la categoría escolar sudamericana para damas y varones. Entre las ramas femeninas se disputarán pruebas que van desde los cuarenta kilos hasta más de setenta, mientras que en la rama masculina las categorías se extienden desde los cincuenta hasta superar los noventa kilogramos, cubriendo un abanico muy amplio de biotipos.
Además de las pruebas individuales, el calendario incluye la modalidad por equipos mixtos, una variante que ha ganado espacio en los últimos torneos juveniles del continente y que exige gran comunicación entre los integrantes. Esta modalidad requiere de los competidores una visión estratégica más amplia, ya que cada enfrentamiento de la jornada puede modificar la composición del equipo, el orden de salida y la dinámica de los combates decisivos.
La organización también programó exhibiciones de kata, disciplina que valora la precisión técnica, la sincronización de los ejecutantes y la correcta ejecución de las formas reconocidas por los reglamentos internacionales. Aunque no entrega medallas en el medallero oficial, su presencia refuerza la dimensión formativa del judo y permite a las delegaciones mostrar el trabajo de sus escuelas con una perspectiva integral del arte marcial japonés.
La delegación chilena viajó acompañada por un cuerpo técnico encabezado por el entrenador principal de la rama juvenil, secundado por especialistas en preparación física, nutrición deportiva y psicología del rendimiento. Cada uno de estos profesionales asumió responsabilidades específicas para garantizar que los atletas pudieran concentrarse exclusivamente en su desempeño sobre el tatami, sin distracciones logísticas ni administrativas durante la competencia.
El respaldo institucional provino del Ministerio del Deporte, del Instituto Nacional de Deportes y de la Federación Chilena de Judo, entidades que coordinaron logística, indumentaria competitiva, pasajes, alojamiento y seguros médicos internacionales. Las autoridades deportivas resaltaron la importancia de ofrecer a los jóvenes la oportunidad de representar al país en certámenes internacionales como parte fundamental de su proceso formativo y de detección temprana de talentos.
Los padres y apoderados también cumplieron un papel relevante durante la etapa previa, acompañando a los judocas en concentraciones, financiando parte de los implementos y alentándolos en cada control selectivo y en cada competencia preparatoria. Esa red de contención familiar se considera un componente esencial para sostener el esfuerzo que demanda la práctica del judo de alto rendimiento y para amortiguar la presión propia de los grandes escenarios deportivos.
Las pruebas de judo se desarrollarán en jornadas matutinas y vespertinas dentro del bloque principal del torneo sudamericano, con un calendario especialmente diseñado para distribuir las competencias de las distintas divisiones a lo largo de los seis días de actividad. Quienes deseen conocer las fechas exactas de cada categoría, los horarios de pesaje y la secuencia de finales pueden consultar el calendario completo de competencias del 4 al 9 de diciembre disponible en el portal oficial del evento, donde también se publicarán los reglamentos y las acreditaciones.
El escenario principal será un polideportivo acondicionado con tatamis reglamentarios certificados por la Federación Internacional, zona de calentamiento, área de control médico y tribunas para delegaciones y público asistente. Las delegaciones dispondrán de vestuarios especialmente habilitados, mientras que el sistema de arbitraje seguirá las directrices internacionales adaptadas a la categoría escolar, con jueces provenientes de distintos países del continente.
La cobertura informativa contempla transmisiones por streaming, actualizaciones en redes sociales, fotografías profesionales y boletines diarios con los resultados de cada jornada. Los registros gráficos y audiovisuales quedarán archivados en las galerías del sitio oficial, donde se podrá revivir cada combate, ceremonia de premiación y momentos destacados de la participación chilena y de todas las delegaciones que se den cita en Cochabamba durante el torneo.
¡Suma tu voz a esta celebración del deporte escolar sudamericano! Sigue de cerca a la delegación chilena de judo en Cochabamba, comparte sus combates en tus redes, alienta a cada judoca desde la distancia y acompáñanos en la cobertura especial que se publicará en el sitio oficial de los XXIII Juegos Deportivos Escolares Sudamericanos 2017.